miércoles, 23 de julio de 2014

Sin cabos sueltos

21 de febrero de 2011 a la(s) 23:37
Mañana mismo estaba muy lejos. Estaba ya harto! No lo aguantaba más, iba a terminar de un plumazo con todos esos comentarios que tanta grima le producían. Qué pesadilla de mujer, la iba a callar de una vez por todas. La iba a borrar esa expresión que ya muy de vez en cuando ponía en su cara y que él odiaba. Había pensado en hacerlo desde hace meses pero, llegó por fin el día y el momento. Sin cómplices. Sin cabos sueltos. Seguro que saldría indemne. Astutamente la engaño para ir a aquel lugar en penumbra, donde no había ni un alma. Aprovechó un enorme descuido, metió la mano en su bolsillo sacó algo, y dijo. ¿Cariño te quieres casar conmigo?

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