miércoles, 23 de julio de 2014

El largo viaje.

5 de marzo de 2013 a la(s) 19:37






Siempre que viajo en barco, me viene sin querer a la cabeza Arquímedes, nunca recuerdo bien su famosa frase.

Ya han pasado un par de horas desde que zarpamos, y aún faltan otras tantas hasta que el barco llegue al puerto.  No es el medio de transporte más rápido.

Ahora estoy sentado en frente una  de las cafeterías, la verdad es que es un barco grande, tiene dos salas de cine con aforo de 24 personas cada sala, y la pantalla es un plasma de 100 pulgadas. Joder tiene un telepizza y varias tiendas!

Me levanto porque voy a hacer algo, y comienzo a andar. Me cruzo con una chica, nos miramos y nos reímos. Hoy los pasajeros, que no somos muchos por cierto, al caminar parecemos  estar borrachos. Un toque gracioso a las 1:38 de la madrugada en medio del mar.


Incluso yo mismo al dirigirme hacia la cubierta del barco me hago gracia, parece que me he tomado una botella de whisky del malo.  Me viene a la cabeza mi coche, aparcado en la bodega junto a un camión de este monstruoso barco. ¿Habré puesto bien el freno de mano?


 Espero que no abolle los otros coches.


 La verdad es que el balanceo es grande.


Para alguien que no esté acostumbrado es hasta preocupante, aunque otros, los ya experimentados, duermen como pueden.

Escucho comentarios al respecto, todos hacen la misma broma.

 Parecemos un atajo de borrachos en medio del mediterráneo.

 A mi eso me viene bien. Así, todos pensarán que me caí por la borda,



 y no que me suicidé.




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