Esporádicos encuentros bailando en el cielo, pero no en el suelo.
Porque es cómoda la almohada de la idea, frente al duro colchón de lo real, donde casi siempre me duermo.
Es muy fácil acudir al recuerdo, para vivir cada momento, donde se produjo el encuentro.
Incluso modificar lo ocurrido, pincelando con colores, sobre el inocente blanco y negro.
Pero sé que la imaginación es traicionera, y la realidad a pesar de pasajera, fue también más intensa,y por supuesto verdadera.
Jonatan Machín.
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La primera idea suele ser la buena, la segunda será mejor...