miércoles, 23 de julio de 2014

Si o no, si o no, si o no.

12 de octubre de 2012 a la(s) 11:50








La incertidumbre se apoderó de mi, como si un ejercito de hormigas carnívoras me devoraran poco a poco durante días.

 Lo que relamente exasperaba era la esperada resolución, ya que yo estaba convencido del si. Pero poco antes de la sentencia, los insectos ya se habían introducido en mis vías respiratorias, dificultando el intercambio de oxígeno.

Afortunadamente, a mi alrededor, solo se generaban señales divinas que hacían mucho más llevadero el ataque fórmico.

Convenientes casualidades, fuertes deseos vitales que otras veces ya movieron la energía, manifestaciones que pirogrababan un si rotundo en mi frente, y que la gente al leerlo reforzaba ese deseo incierto. Todo indicaba que si,


 pero fue no.







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