miércoles, 23 de julio de 2014

Entre los dedos

20 de febrero de 2011 a la(s) 15:31




Mírala, la puedo ver, casi puedo tocarla, se te escurre como un puñado de arena fina entre los dedos,


 ¿no la ves?


 Que lugar tan estupendo, y tú con las  gafas llenas de barro.


 Se va a hacer de noche, y no encuentras el cojín adecuado para mi cada vez más grande, y conformista culo. Que coño,


 ¡ni si quiera lo buscas!,


¿acaso esperas que se te proporcione por gracia divina?


¿Que te caiga en la cabeza un cojín ya moldeado con la ondulaciones milimétricas para ensamblar mis nalgas?


 ¡Ay que ver! la de barro que tienes en tus gafas, no veo nada, sé que me voy a dar una hostia en cualquier momento, ¡y te da igual!


 ¿No las limpias?


 Pero qué idiota que eres.


Pero que tonto que estás,  dejando que me lamente dentro de tus oidos.


 ¿Porqué dejas que escriba para dios sabe quién?, si tú no me escuchas, esto mismo te lo habré susurrado a solas mil veces y nunca me haces caso, ¿acaso esperas que el negro sobre blanco arree el anhelado, casi eterno, y necesariamente grande y sonoro tortazo, a tu aturdidillo comportamiento de neardentalensis?


 De chiflados el no vivir, de chiflados soñar todo el rato, de chiflados el lamentarme.


Límpiame las gafas coññññoooo!!!!!








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